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Venezuela sincera el curso de liberación social. Democracia es la de pueblos que rompen con el sistema capitalista: no la de Temer/Macri


Es necesario que las organizaciones y personas con criterio común –  mucho más, con criterio  de clase y verdaderamente democrático – se pregunten porque el Gobierno de Uruguay,  elegido por tercera vez por la mayoría del pueblo a través del Frente Amplio,   sin que nadie lo obligue, toma una vez más distancia de lo que lo une al progreso de la región, distancia de  una política antiimperialista, independiente y democrática, única garantía real de romper el cerco del poder de las trasnacionales corporativas que quieren volver a dominar la economía y la vida de los pueblos de América latina.

Se  asume una política exterior que  distancia al Uruguay  de naciones y Gobiernos como los de Cuba, Ecuador, Bolivia o Nicaragua,  una política exterior ni  formal ni menos  aun representativa del Frente Amplio, que lo coloco  en el Gobierno. En cambio, se  fuerza una  alianza transitoria con los Gobiernos de EE UU, Honduras, Brasil, Guatemala, Argentina,  y otros, para poner a un costado la política de no intervención  en los asuntos internos de Venezuela,  demandando a sus  Tribunales electorales  -constituidos  legal y democráticamente – a hacer lo que los Gobiernos firmantes proponen,  no en defensa de la mayoría del  pueblo venezolano sino de los intereses globales de las trasnacionales y los gobiernos representativos de los mismos  intereses, por ahora, desde   Brasil y Argentina .-

Ya que el Gobierno de Uruguay se muestra interesado por la condición interna de la Republica Bolivariana  de Venezuela, cabe que los frenteamplistas nos preguntemos porque buscamos aliados a naciones que no respetan los DD HH dentro ni fuera de su territorio. Ya que estamos, Nin Novoa  debería alertar a America y el mundo sobre crímenes usuales contra campesinos e indígenas en Brasil,  sobre su Gobierno de facto, la prisión en Argentina de la dirigente social y diputada al ParlaSur Milagros Sala, o en México la desaparición de decenas de estudiantes, asesinato de alcaldes y  Concejales de la oposición al gobierno mexicano,  sobre la intervención militar de EEUU en Siria,  que genera decenas de miles de refugiados  que deambulan por el mundo,   contra la política y decisión del pueblo y  Gobierno Sirio; o  sobre los reiterados crímenes contra ciudadanos negros en territorio de la gran nación del norte.

No hemos conocido que reflexiones hace el Consejo de Ministros sobre el respeto a los DD HH, por ejemplo, en Paraguay, Guatemala u Honduras, estos dos últimos firmantes de la carta intervención contra Venezuela.  El Gobierno nacional,  en su política exterior,  viene bailando al son de la música que otros ejecutan e imponen. No solo torció dócilmente –  ante  los deseos imperialistas –  su decisión primera de respetar el traspaso de la Presidencia del Mercosur a Venezuela, sino que ahora se suma a declaraciones empujadas por nuevos aliados comandados – ¿alguien lo duda?-  por los EE UU, para decirle a Venezuela como debe resolver sus conflictos.

El Gobierno de Uruguay elige como aliado de ocasión  al Gobierno de México, por ejemplo, donde histórica y concretamente no solo no se respetan los resultados electorales sino el derecho a la vida e  integridad de su población marginada, explotada.  ¿Porque  solo 12 naciones han aprobado una resolución donde  “expresan su profunda preocupación por la decisión adoptada por el Consejo Nacional Electoral de la República Bolivariana de Venezuela de postergar el proceso de recolección del 20 % del padrón electoral requerido para activar el referéndum revocatorio”?  Cuando  existen  sobradas pruebas de fraude en la recolección de firmas, denuncia efectuada  por el CNE venezolano.

Uruguay debió – si sostuviera con coherencia  una política exterior independiente  – haber tomado la iniciativa de convocar a la Unasur, promoviendo  su    debate y pronunciamiento. Se opta por el camino de marginar a la República Bolivariana de Venezuela de la discusión sobre su propio desarrollo interno. Se nota que el imperialismo y sus aliados en los Gobiernos de Argentina y Brasil aprietan   el chantaje económico y comercial sobre el Uruguay, exigiendo más y más concesiones, como las formuladas  por Mauricio Macri días pasados. Denunciamos que se avanza en consolidar  una política exterior zigzagueante que cede rápidamente a la presión externa y cuyo argumento es siempre la defensa de la economía del “paisito”,  cediendo incluso  a que la voracidad del imperialismo, sus trasnacionales y agentes – Brasil y Argentina por ahora -, terminen  devorando la política solidaria, progresista con los pueblos hermanos,  antiimperialista,  base fundacional del Frente Amplio.

Se confirma esta realidad desigual,  en nuestro criterio  político, cuando  el mismo Ministro Nin Novoa en su momento  denuncio que hace pocas semanas el ilegitimo Gobierno M. Temer había  pretendido comprar con promesas el voto de Uruguay para marginar a Venezuela de la Presidencia del Mercosur, aunque  Nin, luego,  retrocedió en chancletas. Cabe preguntar si ahora se ha dado con el precio, dada la decisión de interferir en los asuntos internos de la nación bolivariana.- Lamentamos profundamente tener  que arribar a  esta conclusión, pero está en la tapa de los diarios.

Cuando  las presiones del imperialismo y aliados  se intensifican, es necesario profundizar la lucha por  principios y valores  del Frente Amplio,   que  son los que permitieron que Tabaré Vázquez ejerza la Presidencia de la Republica,  por segunda vez,  y el Frente en su  tercera oportunidad. Venezuela vive un proceso de transformación que pone en pánico a muchos que  hacen fuerza por creer que el proceso revolucionario de lucha de clases se puede y debe encorsetar dentro de sus concepciones y parámetros.

Que la “democracia” es la de los Temer,  dando un golpe mafioso de corruptos agrupados,  temerosos otros,  tomando  el Gobierno contra la voluntad de 54 millones de brasileños. O en Argentina con  un actual Presidente, Mauricio Macri,  que mostrándose emulo de Carlos Menem, en las consecuencias sociales y económicas para la población,  haciendo  exactamente lo contrario – como mostró  su campaña electoral registrada en cientos de escritos, radios y TV-,  con “si decía lo que iba a hacer no me vota nadie… ” ¿Son estos   parámetros y paradigmas en que nos basamos por intervenir en Venezuela Bolivariana?

La  institucionalidad de una nación es consecuencia de la correlación social de  clases en disputa. La declaración  firmada por Uruguay,  en  tan infausta compañía,  no es para nada ingenua. Optan por interferir en el proceso venezolano,  aliados a la clase capitalista,  que es la que dirige el MUD, o como  decida llamarse. El Gobierno  de Uruguay no fue obligado a pronunciarse: lo hizo de motu propio. Se ofrece  el  rico patrimonio de la independencia de la nación y del  Frente Amplio al vil precio de la necesidad.  ¿Cual necesidad?  ¿Las que nos impone la siniestra alianza de la dictadura trasnacional de Obama, mas Temer y  Macri? Si así fuera, si  así es, pues asumámoslo   como Frente Amplio, como Gobierno Nacional, no en la forma  vergonzante que se viene haciendo. Convoquemos y consultemos a la población! A los frenteamplistas !

Convoquemos a que se pronuncie el Parlamento,  los sindicatos, la central obrera,  las UdlaR, las organizaciones estudiantiles, sociales, culturales, los Comités de Base y Departamentales del Frente Amplio, los partidos todos.  El Gobierno nacional viene logrando en política exterior aliados indeseables en partidos y prensa  capitalista,  tomando distancia de su base social de sostén. Una política que conduce a la derrota,  que antes que política – electoral, lo   es ante su misma base de sostén.

La conducción del Gobierno y el Frente Amplio han ingresado hace un tiempo en una nube de indecisión  peligrosa,  cuando  se palmea a Comandantes insubordinados que acusan al Gobierno nacional de  responsable directo de los accidentes de aviación con el  costo de  vidas.  O cuando   el Frente  rechaza convocar a la movilización en defensa del Gobierno Nacional en  su  estrategia de seguridad pública,   por  temor  a fracasar,  o a  una supuesta  infiltración  provocadora.  Invitamos  a rechazar a   que nuestros errores queden  impunes, a  debatir, a pronunciarse; y sobre todo,  a no claudicar frente al imperialismo y la derecha nacional  y externa,  que espera  su momento para  dar  una  puñalada por espalda. Todo lo otro, sea cual sea la “justificación” que se  ponga, es sembrar el camino de una próxima derrota,  cosa que ni el pueblo, ni la historia, ni  el Frente Amplio y nuestro Gobierno, se  merecen.-

                        Montevideo, 24,  octubre, 2016.-