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Perú: “El velasquismo, históricamente vigente en una parte sólida de la clase trabajadora del Perú, al igual que el chavismo en Venezuela”


SE DESTAPO UNA OLLA, QUE NO PODRA SER CERRADA

El velasquismo, históricamente vigente en una parte sólida de la clase trabajadora del Perú, al igual que el chavismo en Venezuela”

León Cristalli 21 de marzo de 2018

La actual crisis política en Perú que no termino con la renuncia a la Presidencia de Pedro Pablo Kuczynski, sin embargo fue resuelta institucionalmente en la continuidad presidencial con la jura del Ing. Martín Vizcarra, quién era su primer vicepresidente en la fórmula electoral de 2016. El nuevo mandatario ya como Presidente del Perú, aparece, como una renovación de personas más que de objetivos y estructura política de fondo. La crisis, en realidad, es mucho más profundamente histórica: se arrastra en que el curso de la revolución nacionalista antiimperialista de las Fuerzas Armadas, desde el 3 de octubre de 1968, fue interrumpida con la destitución – por la acción del imperialismo en el Perú – del Presidente Gral. Juan Velasco Alvarado, en 1975,(1) a solo 7 años que asumiera el Gobierno al frente de las Fuerzas Armadas. Las FFAA salieron ante la infamia y el escandalo político de haber hecho desaparecer la pagina 11 de un contrato reivindicativo para el Estado nacional, acerca de la propiedad de la Brea y Pariñas, en manos – hasta esos momentos – de la imperialista trasnacional Internacional Petroleum Comp. , desde hacía 50 años. Que pretendían cambiar por otras zonas petrolíferas del país en beneficio de la trasnacional minera Esso.

Fue así, en nombre de la recuperación del petróleo, la minería, la pesca, y la tierras en manos extranjeras, trasnacionales, o de una vetusta oligarquía peruana – desfasada en el tiempo -, y el fracaso del intento de romper la política de la oligarquía agraria, socia de las trasnacionales mineras, por parte de un sector que buscaba el desarrollo industrial del Perú, a través del Gobierno democrático burgués del Arq. Fernando Belaunde Terry y su corriente política “Acción Popular”.- La que arribo a la escena política ante la descomposición de Apra (Alianza Popular Revolucionaria Americana) como partido de la socialdemocracia, de izquierda, en el final de la dictadura del Gral. Manuel Odría, etapa que se llamó la de la “convivencia”, y después, la supervivencia.

El problema, imposible de resolver para el sistema, es que no puede borrar la conciencia social acumulativa – una expresión de la ciencia social: la memoria colectiva. Así como en la Rusia posterior al 28 de diciembre de 1990, se intento “borrar” la experiencia del Estado Obrero Soviético, por Boris Yeltsin, en su apología de la democracia burguesa, que termino en una borrachera y salida del Gobierno. Actualmente, aún sin haber retornado plenamente el Estado Obrero, existe una dirección política que se encamina al Estado obrero, basado no solo en un objetivo claro y definido, sino en que las condiciones internas del pueblo soviético junto a la crisis mundial del sistema capitalista – Donald Trump es una expresión notoria – , desenvuelve a Rusia una relación científica, entre golpe y efecto, que todos los días abre las puertas al rencuentro histórico con la base del pueblo ruso soviético en la construcción del porvenir de una Rusia soviética aliada a los pueblos del mundo.

En Perú, este curso no aparece en la superficie, como en muchos otros países. Por el contrario, las formas esconden, o pretenden esconder, el contenido del curso revolucionario del mundo. Por eso, en septiembre de 2015, expresamos que no había “involución del progreso de la historia”, sino una necesario sinceramiento. Esto lo estamos viendo tres años después, desde México, a la Patagonia.

No se puede analizar el curso del Perú solo a partir de, y por, lo que hicieron los Gobiernos de los últimos 50 años; sea del militar, de centro derecha con Morales Bermúdez, o el ll ° Gobierno de Belaúnde Terry (1980/85), Alan García (APRA, 1985/90 y 2006/2011), o Alberto Fujimori (1990/2000), Alejandro Toledo 2001/06, pasando por el Gobierno encabezado por Ollanta Humala, hasta el renunciado Pedro Pablo Kuczynski, el “PPK”, que amenazaba con “el cambio”, la honestidad , y terminó cayendo, siendo el mismo parte de una corrupción similar a la misma historia de todos los políticos del sistema. Además, PPK, no es la primera vez que sale “carpiendo” del Palacio Pizarro, sede del Gobierno. Hizo igual cuando fue Ministro durante la gestión presidencial de Alejandro Toledo.

Desde nuestra opinión, lo que hizo estallar la crisis actual, no es una situación fortuita, circunstancial, sino producto de la evolución de la economía mundial, del poder de las empresas trasnacionales imperialistas, de la crisis mundial del sistema capitalista que no se puede detener, que de sistémica avanza al final, en su etapa imperialista, global, de las relaciones de producción y distribución.

Sello conmemorativo de Correos del Perú

PROFUNDIZAR LO ALCANZADO ES DARLE ESTRUCTURA AL PROGRESO:

También el curso sincera las relaciones interiores de la izquierda y los partidos o movimientos nacionales y populares, las Centrales Sindicales, los Sindicatos y sus Corrientes, como a los que se quedan, permanecen, en el umbral del intento de resolver el problema social, político y económico de fondo del sistema capitalista, que es la relación de producción, productividad, con la fuerza humana del trabajo, que es la única que genera plusvalía, de la que se nutre el capital.

Plusvalía a la que, sin embargo, califican de “gasto”, como hace M. Macri en Argentina. A diferencia de Donald Trump, que tratando de reactivar la economía de los EEUU, busca el apoyo de los sectores laborales, del trabajo en las fábricas y usinas, tratando de constituir y reconstruir el sistema capitalista interna nacional de los EEUU. Para oxigenarlo, para darle perspectivas ante el resto del sistema capitalista mundial – que en el reparto mundial del trabajo lo ha relegado a través del Wall Street a ser solo “un gendarme mundial contrarrevolucionario”, como lo es en Medio Oriente. Un curso del que no se puede desligar EE UU, las desiguales relaciones comerciales inter capitalistas, que los conduce a una permanente guerra comercial desigual, y profundamente agresiva, en que el sistema capitalista vive su crisis.

Esta es la permanente crisis del gobierno de Donald Trump, siendo él y su política absolutamente capitalista e imperialista respeto a otros países, debe negociar con Rusia de base soviética, con China Popular, con Corea del Norte, etcétera. Esa es la base en que se desenvuelve las crisis de los Gobiernos pos neoliberales que quieren extender como verdaderas colonias productivas de materias primas a los países del área. Cuando, en realidad, están siendo derrotadas en doble sentido, por los pueblos y por su propia crisis sin salida.

Una crisis que, por ahora, no es agónica, aunque ciertamente final, en su contenido histórico. Esta condición confunde a muchos honestos pensadores, como le da asiento a los que creen que el problema son las empresas – como la de Emilio Odebrecht – que en la construcción es un símil de la Bunge Born de Argentina. O cualquier otra empresa trasnacional brasileña, japonesa, francesa, inglesa o de los EEUU. Porque ese es el funcionamiento de la sociedad dividida en clases, donde existen explotados, y explotadores. Donde la corrupción es sinónimo del poder de la clase dominante, bajo cualquiera de sus expresiones.

Es aquí donde fracasan todos los intentos de encontrar un capitalismo bueno, o peor aún, creer que lo que hay que hacer es “construir una burguesía progresista”, porque están condenados al fracaso. Reiteramos lo que hemos expuestos en ambos tomos del libro “Donald Trump es la crisis del imperialismo de EE UU, en un mundo en revolución” No existe posibilidad de generar, en esta etapa final del sistema capitalista, burguesías progresistas, distributivas, que busquen un equilibrio y balance de y sobre la crisis mundial del capitalismo. Porque, o son derrotadas por la concentración mundial productiva, de bienes y servicios, o se desenvuelven en Estados Revolucionarios, cuyo objetivo ya no es crear burguesía, sino desenvolver las fuerzas sociales de los trabajadores y elevarlos a una nueva sociedad. Eso sí, es “irreversible”.

PERÚ 1968/75, LUEGO DE CUBA, FUE EL PAIS QUE MÁS AVANZO COMO ESTADO REVOLUCIONARIO:

La historia de los imperios feudales y burgueses, esta cimentado por millones de hechos concretos, que van desde la corrupción económica hasta el asesinato. Entonces, rebajar la conclusión de la caída de PPK, a su sustituto actual, solo a problemas de pocos dólares – para el sistema – por corrupción, no solo “es bajarle el precio”, como dice el pueblo, sino sacarle las nalgas a la jeringa del fondo de la crisis. Que es la crisis de un país que llegó a desenvolverse en forma de Estado Revolucionario (3 Octubre de 1968/1975), que estatizo la minería, el petróleo, que produjo una reforma y revolución agraria, que genero una democracia informativa, entregando a los sindicatos, asociaciones profesionales y culturales los medios de prensa, diarios, radios, TV, al igual que hizo Juan D. Perón con el diario La Prensa en Argentina. Que dinamizó un Control Estatal sobre el funcionamiento bancario-financiero, que opero una Revolución Educativa, poniéndola al servicio del desarrollo del país, que desarrolló comunidades fabriles, en que los trabajadores llegaban a tener el 50% del capital accionario de las empresas. Sobre esta base, avanzó en el desarrollo industrial una política que también quiso aplicar Belaúnde Terry, y fue explosionado desde adentro. Elevó el papel de la mujer en el proceso de construcción del país, etc., y además, desarrolló una política exterior independiente del mandato imperialista, de su Organización de Estados Americanos.

Entonces, la supuesta lucha contra la “corrupción”, es una acción sistémica para desviar el proceso de lo que realmente acontece. Que en toda América latina, es la política Judicializada del Plan Cóndor II, para intentar desacreditar, o directamente destruir, encarcelar o asesinar, a direcciones y procesos socio políticos que, lejos de haber sido eliminados de la historia de América latina, se han venido reorganizando en el curso de la lucha de clases. Avanzando, a pesar de las represiones y Gobiernos cívico-militares de hace 4 décadas, con que se quiso eliminar todos los progresos que se habían conseguido durante los gobiernos progresistas y revolucionarios, en Perú, Chile, Ecuador, Argentina.

He ahí la importancia enorme de la acción del levantamiento de Comandante Hugo Chávez y los militares nacionalistas antiimperialistas en Venezuela, en el 4F en 1992. Fue producto de todo el curso anterior de Gobiernos, como el del Gral. Juan Velasco Alvarado en Perú – Hugo Chávez lo admiraba profundamente-, sino que, vivamente, expresaba no rebeldía banal, sino una voz en un curso necesario de maduración política ascendente, aunque en la forma – del tiempo y espacio de esa década de los 90 del siglo XX -, aparecía contradictorio a la sucesión de Gobiernos cívicos, apoyados en estructuras militares, después abiertamente, en aplicación del neoliberalismo por Gobiernos cipayos, relaciones carnales con el imperialismo, que justificarían una aparente involución de los progreso en el mundo, como era la caída de la burocracia soviética en la URSS.-

Mostrada como el fin del socialismo y la historia, cuando siendo, en realidad, solo un desvío transitorio de una necesidad de limpieza interior del Estado Obrero, como a pocos años el sinceramiento del curso de la historia mostró claramente, con los progresos de Rusia, seudónimo actual de la URSS, con los Gobiernos dirigidos por Vladimir Putin.

Las dictaduras cívico militares tenían como eje el ablandar a la sociedad para la aplicación del “Consenso de Washington”, el Plan Cóndor I, impedir el afirmamiento de Gobiernos de izquierda en la década a finales de los sesenta y mediados de 1970. Como ahora, concretamente, en Brasil, buscando impedir judicialmente el próximo Gobierno de Luis Ignacio Lula Da Silva; o en México, procurando robarle el triunfo a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), con la Alianza More-PT-Pes, el 1 de Julio próximo . Pero la supuesta “limpieza” administrativa ante la corrupción es en la realidad una lavada de trapos sucios que les son absolutamente inherentes al funcionamiento del sistema, y sus secuaces, en todos lados. La realidad, es una lucha entre bandidos, que se disputan un país enormemente rico en minerales. Detrás del poder están las empresas trasnacionales imperialistas de la minería.

Perú no es país agrario, productor exportador, en razón de su geografía real. Toda la costa sobre el Pacifico es casi desértica. Produce alimentos en cantidades reducidas para poder ser un país exportador de alimentos, aún en la sierra, que cuenta con zonas de producción agrícola importantes, pero que solo llegan a cubrir parcialmente la necesidad de una población. Por eso importa cereales, aceites etcétera. Con una población que se ha casi triplicado en los últimos 40 años. La selva, es otra, de las tres regiones del Perú. El ex Presidente Belaunde Terry (2) quiso hacer, previsora y visionariamente, “la carretera marginal de la selva-sierra-costa”, uniendo por el corazón al Perú y América del Sur, en un Plan de desarrollo basado en el crecimiento de la economía burguesa, sin cambiar el patrón de la propiedad de los medios de producción. Pero cambiando las relaciones internas de países mono productores en propiedad de las empresas trasnacionales de la época. Belaúnde, un siendo visionario en el tratamiento productivo, al no tocar la “propiedad”, fue al fracaso, y solo quedo en proyecto: allí murió aquel intento de generar una economía burguesa diversificada.

Velazco Alvarado, el 24 de junio de 1969, cuando se promulga la Ley de la Reforma Agraria, sostuvo que “el campesinado del Perú no será más el paria ni el desheredado que vivió en la pobreza, de la cuna a la tumba y que miró impotente un porvenir igualmente sombrío para sus hijos”.

EL EJE NO HA SIDO EL FUJIMORISMO, NI OTROS, LIQUIDADO A PPK:

Lo que está pasando en Perú lo analizamos antes de las elecciones del 2016: Pedro Pablo Kusinsky (PPK) era el Mauricio Macri del Perú. Ni mejor ni peor que Keiko Fujimori, sino que integraba un ala ligada y supeditada al imperialismo que – al igual que Mauricio Macri – esperaba la ayuda de EE UU, sin comprender que Donald Trump expresaba la crisis del sistema capitalista, no su salvación mundial. Como el Fujimorismo, una corriente ligada a capitales e intereses japoneses y orientales, que le disputa al imperialismo norteamericano los mercados de inversión e introducción de mercancías. Como que se daba esta dualidad de posiciones, en razón la crisis del nacionalismo revolucionario, del velasquismo que quedó trunco, en un proceso donde no pudo afirmarse en tiempo y espacio de Perú.

Proceso de transformación, que a la vez no murió, que está vigente en una parte sólida de la clase trabajadora. Aunque hoy no se lo nombra, el velasquismo está en la base del curso a resolver en Perú, que no pudo resolverse antes por debilidad política de las direcciones internas; también por la crisis de la ex burocracia soviética, china, cubana, que no lograron apuntalar al proceso del nacionalismo revolucionario al Estado Obrero (J. Posadas).

Un curso y proceso social y político que intento varias veces reinstalarse en el país. En 1985, Alan García, con la izquierda sindical del Apra, gana las elecciones y suma más del 50 % electoral. La izquierda reúne un 35.7% suma en el mismo sentido: gana los Municipios de las cinco principales capitales de Provincias del Perú, que incluye a la Alcaldía de Lima. La suma de estas dos potentes fuerzas conformó más del 85 % electoral. El imperialismo, que ya había metido desde 1980 a un desconocido “grupo” llamado Sendero Luminoso, como provocación atribuida a una supuesta y vandálica, demencial, izquierda (lo mismo que hace hoy en Siria, Irak, etcétera.) logra, con acciones de todo tipo, entre ello la eliminación física de cuadros de dirección político y sindical de la izquierda atomizar el proceso. Todo esto junto con la acción desestabilizadora, económica y permanente, de golpes bancarios, que llevaron a una inflación incontrolada, que opero para hacer caer el Gobierno de Alan García. Parálisis y desintegración, cuyo resultado fue la aparición electoral de un outsider de la política, el ex rector de la Universidad Agraria, Alberto Fujimori, que con una política de izquierda, le gana a la derecha en las elecciones de 1990, representada por el escritor, renegado del marxismo, Vargas Llosa.

Entonces: no es nueva esta crisis actual, como también existe una continuidad deformada de aquel curso, porque las direcciones – tampoco hoy en Perú – no saben como elevarse por sobre las dificultades que advienen, junto con el progreso de la lucha de clases, lo que exige,- igual que a nosotros – , contar con una superior compresión y capacidad de aplicación. Es una doble crisis histórica que no puede resolverse por ninguna vía transaccional, o dual, entre el sistema capitalista y su disputa social con la lucha de clases y rebelión de las fuerzas productivas.

Aquí está la génesis de la crisis nacional que en el Perú aparece como de “corrupción generalizada”, incluso socialmente, cuando en la realidad lo que ocurre es que una población en gran parte expulsada de la sierra y la selva – de sus atrasos feudales, aún hoy en la costa – que crece en las ciudades y conos urbanos, viviendo en el atraso más grande, con carencia de servicios básicos. Al mismo tiempo, el desarrollo de una economía extractiva minera que permite, por ahora, un crecimiento de la economía, tanto como expulsa hacia exterior, a cientos de miles de fuerza de trabajo, porque no existe desarrollo armónico entre el agro-minería-industria y las finanzas. El potencial financiero tiene un dólar “planchado” (aprox. US$ 1.00 x Soles $ 3,28), como mejor forma de extraer las riquezas por parte de las empresas trasnacionales, contener una inflación, que no se constata en el aumento del costo de vida solamente, sino en que los cinturones de pobreza, el aumento de la desocupación y la expulsión al exterior, es cada día mayor.

En el Perú – insistimos – no está nada resuelto. Por el contrario, se abre un espacio que, con una dirección revolucionaria, segura, madura, puede definir una etapa en sentido progresivo y revolucionario, porque – reiteramos -, el velasquismo, el nacionalismo antiimperialista revolucionario está sobrevolando el curso, aunque no aparezca en la superficie, por ahora.

Creemos que la derecha se va a aliar con el centro, y el fujimorismo tratará de obrar como el centro político, partiendo en que la legalidad constitucional impone la duración del Gobierno actual, del Ing. Martín Vizcarra (3) hasta el 2021. Pero esto no tiene asegurado ninguna validez, en la medida que sigan no resueltos los problemas estructurales del Perú. Incluso, que en un reacomodo, buscando aliados por la izquierda nacionalista, el fujimorismo de Keiko –hija de Alberto Fujimori-, ensaye alianzas políticas de conveniencias mutuas, ante el desastre que envuelve a todos los defensores del sistema.

No así a la izquierda, al nacionalismo y el velasquismo social, que cuentan con un buen caudal, aunque divididos entre ellos: el Frente Amplio, Nuevo Perú, de Verónica Mendoza, y aún el cascoteado Partido Nacionalista, de Ollanta Humala. El Frente Amplio en dos corrientes, aunque hacen la 2ª minoría en el Legislativo. La situación económica y social del Perú es sumamente complicada. Se basa fundamentalmente en la extracción minera para exportación, sin agregado de mano de obra en todo el proceso. Esto determina que se esté vendiendo el Perú por partes, en pedazos, hasta que se agote el metal, como en Argentina y Chile. Cuando se acabe la minería, no quedara nada, sino miseria y desolación. Perú tiene cientos de miles de trabajadores en el exterior, que envían remesas para sostenimiento de la vida de sus familias, una condición que pesa socialmente en forma permanente. No existe familia que no tenga un pariente, o amigos en el exterior, reenviando remesas para su supervivencia. Condición diversa en la que la clase media, ligada al aparato de las trasnacionales, , que puede respirar como si existiera un oasis, en medio de una desértica perspectiva de un desarrollo como nación.

Es por estas razones que la derecha quiere cerrar rápidamente en capitulo PPK, colocando al vicepresidente Vizcarra en el Gobierno, abstenerse de convocar a elecciones generales, cuando en las calles del Perú todos exigen nuevas elecciones presidenciales y legislativas. El temor de la derecha es que pueda llegar a triunfar el nacionalismo velasquista, que se representó en los objetivos políticos de los partidos nacionalistas de izquierda, y de la izquierda, aunque no se hable específicamente de Juan Velasco Alvarado, esta muy presente en la imborrable memoria de lo que se llego a realizar, aunque no se pudo luego sostener. Esta es la razón de porque Verónica Mendoza llego a décimas de los votos obtenidos por PPK, cuando Pedro P Kusinsky logró salir segundo en votos, detrás del fujimorismo, en las pasadas elecciones en primera vuelta.

El fujimorismo, tan dividido como corrupto: existe una furiosa pelea entre hermanos donde Keiko Fujimori, virtualmente, políticamente degolló a su hermano Kenyi, que había hecho un acuerdo, comprado por PPK, para que no ser destituido. Toda la trama apareció en un video donde Kenyi Fujimori hizo acuerdos comerciales con el representante de PPK, para darle apoyo con su fracción legislativa. Todo esto se acabó. Ahora queda Keiko Fujimori, y la izquierda nacionalista velasquista, aun fragmentada. Ahora, el curso, el proceso, se desenvuelve por la opinión social, donde la gente dice “esta situación no se aguanta más…” y algunos comienzan con “¡que se vayan todos!!” Por más que el nuevo Presidente Martín Vizcarra, este concurriendo a las escuelas públicas estatales a ofrecer mil propósitos. Lo importante es que busca afianzarse en la población, porque sabe que está colgado de la brocha, que aún debe conseguir legitimidad social párale Gobierno que encabeza..

Existe un curso desigual y combinado, como tan profundamente revolucionario, que no es peruano, sino regional y mundial. Se corresponde – en términos de tiempo y espacio -, a la Cumbre de Mar del Plata y el “fuera al ALCA” (2OO5), aunque no de la misma forma. ¿Como va a sesionar, en poco más de dos semanas, la famosa Cumbre de las Américas que quería cuestionar a Venezuela, Nicaragua, El Salvador, Cuba, Bolivia? En el Perú no se habla de suspender la Cumbre. Aun realizándola, será en condición al debe, contra natura del curso de America latina y el mundo. Mauricio Macri quedo pegado a PPK, junto a ¿cuantos otros? Donald Trump deberá analizar su presencia en medio de una crisis en que su amanuense político gringo, fue quitado a patadas, por corrupto. ¿Lo va a defender? Donald Trump tiene sus propios problemas internos que resolver. O México, con la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, tocando pito de un triunfo electoral que abrirá, en México, las puertas a un proceso no interrumpido de progreso.

Un curso regional que es el mejor apoyo a Lula, antes que cien actos, o declaraciones formales de apoyo. Este es, también, el mejor apoyo a la lucha de las masas argentinas. Y, es también, un respaldo a Tabaré para que rectifique a Nin Novoa. Como también lo es el resultado de las elecciones en Rusia, seudónimo actual de la URSS, para el avance dinámico en la región.-

Es necesario desenvolver la comprensión del fondo del curso, desestimando pequeños segmentos que practican dispersión, disgregación política, atendiendo lo que se vive desde los sindicatos, centrales de trabajadores, partidos de orientación nacional, popular y revolucionaria democrática, para que no dejen de asumir su papel en los momentos en que es necesario hacerlo, con capacidad política y previsión organizativa. De otra forma deriva a permanecer en la vereda de la humedad, obrando como verdadero sostén del capitalismo.

Mientras no se exprese, como en Rusia/URSS, una nueva dirección revolucionaria, capaz de salir delante de la crisis sistémica, no existe posibilidad de estabilidad alguna. Es necesario poder elevar esta crisis en forma dialéctica, hacia un nuevo estadio de progreso social. Mientras, se provee tiempo al sistema, a sus corruptas direcciones, para que realicen acuerdos de sus cuitas internas, componendas por sobre y contra el interés general de la población. Cuando, viviendo su disgregación, terminan ganando un tiempo para recauchutarse, y ganar otros espacios. Aunque no se puede asegurar por cuanto tiempo, cuando su crisis es estructural. Reiteramos: Donald Trump lo expresa claramente; y V. Putin lo afirma, avanzando internamente, en lo que hace a la reconstrucción regenerativa del Estado obrero, con todas las contradicciones existentes.-

El nacionalismo revolucionario, que analizó y describió J.Posadas ya en la década de 1960, el nacionalismo desenvolviéndose hacia la construcción del Estado obrero, sigue dando estructura al curso. Perú forma absolutamente parte del desarrollo de la historia de la lucha de clases y la rebelión de las fueras productivas, en el tiempo y espacio de hoy. Los actuales actores, solo son personajes circunstanciales, de un profundo curso revolucionario en América latina.

  1. Juan Francisco Velasco Alvarado  1910 –  1977), fue un militar y político peruano cuando siendo jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Perú, dirigió y ejecutó el golpe de Estado del 3 de octubre de 1968 que derrocó al Presidente Fernando Belaúnde Terry, Ejerció la presidencia del Perú desde octubre 1968 hasta agosto de 1975 encabezando un proceso de transformación en aspectos estructurales del Perú. Fue sustituido por el Gral. Francisco Morales Bermúdez, a la cabeza de otra corriente de las FF AA que término inclinando la orientación hacia viejos cánones del sistema a capitalista

  1. Fernando Isaac Belaúnde Terry (Lima, 7 de octubre de 1912 – ibídem, 4 de junio de 2002) fue un arquitecto, estadista, político y presidente del Perú en dos mandatos no consecutivos: de 1963 a 1968 y de 1980 a 1985.-.

  1. Martín Alberto Vizcarra Cornejo (1963) es un ingeniero y político peruano, actual Presidente de la República del Perú desde el 23 de marzo de 2018. Anteriormente fue Primer Vicepresidente de la nación (2016-2018), gobernador regional de Moquegua (2011-2014), ex ministro de Transportes y Comunicaciones (2016-2017) y embajador del Perú en Canadá (2017-2018).

El Gral. Juan Velazco Alvarado en un mitin en el Estadio Nacional de Lima