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En la lucha de clases, y la rebelión de las fuerzas productivas, se encuentra el núcleo del progreso de la historia.


2018: “Festejamos la vida, sin fecha de nacimiento, ni de vencimiento”

En la lucha de clases, y la rebelión de las fuerzas productivas,  se encuentra el núcleo del progreso de la historia.

Diciembre  de 2017.-                                                                                        León Cristalli

                                                                                

                                              Carlos Marx  analizó y previo el curso de la crisis del sistema capitalista: la sobre producción. Hace muchas lunas,  calificamos la etapa de “Rebelión de las Fuerzas Productivas” y le agregamos “en Alianza con la Lucha de Clases”. Ambas  son el arma estructural del progreso de la historia en la construcción de una nueva sociedad: el socialismo.

                                              Se viene “un nuevo año, el 2018”,  que  de “nuevo” no tiene nada, si no se cambia la base del árbol de la vida. No existe nada “nuevo” sino que  –  en realidad -,  es “una continuidad de la lucha de clases”,  que combina la vida  con la construcción de la herramienta para organizar la nueva sociedad, para,   definitivamente,  deshacerse de todo lo que la priva de vivir plenamente en armonía con la naturaleza y el universo. Así, como dijo el maestro J. Posadas,  darle sentido a la vida.   

 

                                               Las empresas trasnacionales adoptan  lo que ellos llaman  necesarias decisiones  de economía programada,  para sostener sus ventas.   En realidad indica que  la raíz del problema esta en  que la economía productiva del sistema capitalista no puede superarse,  sin eliminarse a sí misma. Deja abierto el enorme dique de contención para  la vida –  al igual que sus productos, también programados -, que es el sistema capitalista.

Basta mirar los inventos de monedas virtuales que “hacen ganar” en horas,  mil veces su “valor” supuesto – en la virtualidad de Internet -, que   caen y se despedazan en segundos. En Argentina,  donde se presenta el Plan del Estado para 2018,  con una inflación del 10 %,  al día siguiente de aprobado,  dicen “nos equivocamos, existe  un pequeño error, será de 15%”:  50% más del cálculo presupuestado el día anterior, abalado por un  Parlamento de cipayos.

                                                De la misma manera que hace 300 años, el capitalismo productivo representaba el progreso ante el feudalismo, porque elevaba la producción física, la  productividad de la fuerza del trabajo (el proletariado industrial). No hubo manera de  que el feudalismo pudiese derrotar al capitalismo productivo. Había llegado su enterrador concreto, el capitalismo productivo. Concentradamente,  de la misma manera,  hoy ya ha surgido, con fuerza inextinguible,  la experiencia de una nueva sociedad,   en cuna proletaria en 1917, que  en Rusia zarista,  construyó la casa de todos, los Soviets,  el Estado Obrero Soviético,  apoyado en la inteligencia y la capacidad militante del Partido Bolchevique.

 

      Empresas  trasnacionales producen   “con tiempo limitado de vida”

                                                Por eso, entre la  información acerca de cómo las trasnacionales hacen la producción “con tiempo limitado de vida” – en mil formas distintas -, aunque  finalmente con el mismo resultado: imponer  adquirir  el mismo producto,  con alguna tonalidad   distinta,  para sostener las ventas,  muestra claramente que el sistema capitalista  no puede sobrevivir a su crisis, que  ya no es  “cíclica”,  o parcial, o temporaria, sino estructural.

                                                 En esta verificación,  están vivos nuestros maestros Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Posadas. Lo que acontece dentro   del proceso histórico y su progreso: la vida, los nombres concretos de los  fundadores,  genios de la historia de la humanidad. Aparecen no solo  en la superficie de la vida cotidiana,  sino en su estructura, en la raíz, donde  también aparecen los colores y fuerza de vida de  la naturaleza, junto a la lucha que los maestros del marxismo crearon  por  y para el progreso social de la historia. Lo  permitió la única herramienta que ninguna sociedad ha podido destruir,  desde que la humanidad se organizó a si misma: la lucha de clases.

                                                Es tan hermosa, como compleja, la  relación entre el curso objetivo de la  historia  y la dura lucha diaria por la vida,  a la que debemos aprender a comprender  desde el mismo sistema actual capitalista.  En el sistema capitalista  han ido apareciendo  cada día a “ritmo, en tiempos  veloces: el curso de su sinceramiento histórico”.  Frente a los posadistas (leninistas, trotskistas),  se mofaban  hace 30 años, cuando intentaban demostrar  que en los países desarrollados el “proletariado ha desaparecido, y hoy son burgueses en su función etc.” Defendían – aun lo hacen – la función  revolucionaria  del mal llamado inmigrante. En realidad, solo mano de obra, fuerza de trabajo esclava, que el sistema hace circular por el mundo,  contra su enemigo más fuerte: la lucha de clases.

                                                Nada tenía, nada tiene que ver   (hemos escrito decenas de trabajos públicos, e internos) con un supuesto  “renacimiento del fascismo, etcétera”, que proyectaron   idiotas útiles al sistema capitalista, en nombre de una supuesta “izquierda” mundial. No supieron ubicar donde se encontraba, en esa disputa interior entre el capitalismo y la clase trabajadora, – reiteramos -, donde permanece  la razón del progreso social. Lo  sostenía la lucha de clases del proletariado en cada país, en el mundo,  como norma de conquistas frente al  sistema capitalista,   que procesaba su doble crisis: exceso productivo tecnológico, robotización etcétera, junto a   ausencia de mercado con poder adquisitivo.

                                                Queridos camaradas y herman@s trabajadores del mundo, sostenemos  que no existe  “un nuevo año” –  sea 2018 o al que se les quiera denominar arbitrariamente por la Rusia de base soviética: allí el “año nuevo” es el 7 de enero del calendario occidental. La pregunta a que año se “entra”: el 2018 de la era cristiana, o el 4716 del calendario Chino,  el 1396 del Islam, o el 5778 del judaísmo. En realidad, solo una referencia,  enormemente limitada y resuelta por teologías e ideologías  parciales,  frente a  la existencia consciente de la humanidad. No representan la verdadera existencia del ser humano sobre el planeta, partiendo que es aquí donde se generó,  y/o desenvolvió la vida.

                                               Creemos, como decía J. Posadas, que la existencia de la vida en formas y etapas ya consciente,   cuenta con  decenas de miles de años. Ahora, cada día,  los científicos van “descubriendo” lo que la historia guarda en sí misma,  no como descubrimiento,  sino como estructura natural de existencia. Porque lo que para los humanos significa  “descubrir”,  para la historia es solo su permanente existencia materialista y dialéctica.  

El sistema intenta destruir la confianza en sí misma de la humanidad

Enviamos  un fuerte abrazo a todos,  en todos lados, a pesar de toda la parafernalia del año nuevo etc. que de fondo nada tiene que ver con el desarrollo de la inteligencia y el pensamiento real, materialista dialéctico de la humanidad. Aún para aquell@s que no piensan como nosotros,  pero no están del otro lado de la tranquera, talanquera,  diría el pueblo venezolano.  

El sistema intenta destruir la confianza en sí misma de la humanidad, en  su capacidad de poder – como analizaba  J. Posadas -, “ser capaces de resolver todos los problemas de la existencia”. Con similar  optimismo materialista dialéctico,  los saludamos con amor comunista. De  aquella “arcaica” sociedad comunista,  que desapareció hace miles de años –  en su forma de sociedad actuante – cuando  no pudo  sostenerse por las contradicciones que presentaba la existencia, los escasos  medios de subsistencia. Pero que,  como en la Rusia de base soviética hoy, sigue siendo la estructura de una sociedad que,  viniendo de los albores de la sociedad humana,  se proyecta hacía un futuro cada vez más cercano. La misma dialéctica, que hoy organiza la historia, será superada por una nueva estructura,  en la que la muerte desaparezca como necesidad dialéctica,  de que todo nace, se desarrolla, muere, se transforma.

Para sostener lo más elevado de la transformación,  no en cenizas, o tierra, sino en inteligencia constructiva viva y permanente,  ya en una sociedad sin división de clases, produciendo  una era donde la relación de la materia entre si encuentre, en la consciencia del ser humano,  su principal ejecutor,  sin fecha. En armonía con la naturaleza, el universo, el cosmos, la lucha por la vida dejará de ser,-  porque no habrá que alimentarse en base a la destrucción de otra parte de la materia viva -, sino de lo que es inextinguible-, por ahora,  en millones de año. Que es de dónde venimos,  en  realidad, del  universo.    

El capitalismo  se sostiene porque aún la humanidad no logró ponerse de acuerdo consigo misma.

Comprobamos cuan  reducida, miserable y estúpidas son las relaciones de vida dentro de  un sistema, el capitalismo, que se sostiene porque aún la humanidad no logró ponerse de acuerdo consigo misma,   aunque ha progresado en la historia de manera fundamental,  que es sostener la vida a pesar de sus actuales contradicciones sociales. Esta condición responde a la  pregunta: ¿es  Rusia un Estado Obrero?

Desde el fondo, el principio y el desarrollo de la historia, respondemos  sencillamente: Rusia actual es la combinación de  factores que no permitieron a la Unión Soviética su desarrollo en el mundo capitalista en el primer cuarto del siglo XX. Pero,  que al mismo tiempo,  no extinguió su papel, su función en la historia. Como todo lo que la humanidad avanzó en la historia de la lucha de clases, nunca se desenvolvió   hacia  un curso involutivo,  descendente. Sino que aún, en su  crisis de crecimiento –  como mostrase  la URSS, con la burocracia, la degeneración del Estado Obrero, analizado por León Trotsky magistralmente -, el Estado Obrero siempre ha sido  base estructural de la nueva sociedad en construcción.

Una condición que hizo que León Trotsky  fuera asesinado por la burocracia meses después –  en 1940 – de la intervención del Ejército soviético a Finlandia, que  Trotsky  apoyo, llamando  a defender el Estado Obrero,  crítico de la burocracia y al rol de J. Stalin. Trotsky,  al mismo tiempo,  defendía incondicionalmente a la URSS, aun con el stalinismo, mostrando  que su pensamiento,  su inteligencia, su capacidad humana  no quedaba  encerrada ni reducida   a su persona,  sino que formaba  parte de una necesidad del progreso de  la historia de la humanidad. De la misma manera que el genio de Lenin  se propuso continuar la vida, aun  sin poder  formar parte en forma consciente y constructiva, por la enfermedad que lo aquejaba, que   iba limitando  su función histórica.

 

No existe involución, no lograron cambiar la esencia del poder soviético

No existe involución del Estado Obrero soviético, sino  degeneración de su función capturada por la perversión  burocrática,   en  condiciones mundiales particulares  de la historia. Pero  que no lograron cambiar la esencia del poder soviético. No existe  posibilidad alguna  de que Rusia sea un Estado Revolucionario,  de transición dentro del sistema capitalista imperialista,  por dos razones.

1) Porque las masas ruso-soviéticas,  en su 80 %,  elevaron su relación de existencia en base a la defensa del progreso que significó el Soviets y el Estado Obrero,  que sacó a la sociedad rusa  del atraso capitalista que mantenía,-  a principios del Siglo XX -,  a decenas de millones de campesinos y proletarios con una vida miserable, de  hambre,  con la sola  perspectiva de guerra y  muerte.

2) Porque el sistema capitalista mundial no mostró perspectivas de progreso,  sino de regresión, frente a  la evolución de la tecnología y técnica de producción,  sin variar   la forma de distribución. Por más inventos que haga, decenas de “formas” de tratar de crear mercado social adquisitivo,  acciones financieras, crediticias etc. que terminan  todas en las conocidas “burbujas financieras”, que  estallan en su base. Condición que promueve la aparición de los Donald Trump en EE UU, que como  otros Gobiernos en el mundo, se plantean “refundar el sistema capitalista”. Como lo muestran las empresas  trasnacionales,  expresión,  degenerada socialmente de la economía en tiempos de concentración económica del capitalismo. Lo que a su vez  mostraba, muestra,  la  necesidad de organizar la producción en forma mundial: como lo será con la organización de la  sociedad socialista,  no imperialista.

                                                         La historia  se va  concentrando  en la lucha de clases y la rebelión de las fuerzas productivas: posibilidad o realidad de la evolución de las relaciones sociales, que son finalmente las que fijan la lucha por la organización de la  economía. Por eso  W. Putin, Labrov, las Fuerzas Armadas,  el Ministerio de Defensa,  en el Ejército Rojo,  el general Serguéi Kuzhuguétovich Shoigú  y equipo,  son  base de la continuidad del Estado obrero soviético, porque a diferencia del “relojero Gorbachov” – que procuro desarmar la estructura social, no solo económica de la URSS -, y  aunque no expresen o defiendan a la URSS, al poder soviético,  ellos mismos son  expresión de la fuerza de la historia.  En la que no existe  involución,  ni  tampoco otra etapa de degeneración burocrática del  tipo del stalinismo. Esta condición  fue analizada y concluido  por J. Posadas en su análisis y conclusiones del  desarrollo de la  regeneración parcial del Estado Obrero Soviético.  

                                                         Nosotros, queridos camaradas, herman@s del mundo,  en la lucha por una nueva sociedad,  somos parte de esta concepción de la vida. Tenemos una relación intrínseca con  el desarrollo de la materia orgánica, organizada,  que es la sociedad humana, la naturaleza. Festejamos la vida, sin fecha de nacimiento;  tampoco aceptamos  su  vencimiento. Les enviamos  un saludo más dentro de la existencia diaria de la lucha de clases y la rebelión de las fuerzas productivas, donde  se encuentra el núcleo del progreso de la historia.