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Consolidación del proceso revolucionario bolivariano profundiza lucha regional por construir una nueva sociedad.


La distorsión mediática practicada desde el empresariado privado no ha logrado impedir que la sociedad se vaya apropiando de la fortaleza social del proceso revolucionario en Venezuela. Mucha paciencia  y más confianza ha desplegado Nicolás Maduro y el Gobierno bolivariano en respuesta a provocaciones criminales  que se han ido  agotando en su carencia de sostén social masivo, corriendo el velo de la mentira. ¡Honor al bravo pueblo de Venezuela y su dirección revolucionaria!    Asistimos, participamos,  nada menos,  que a una  transformación comparable con su dimensión histórica con el salto adelante dado por la revolución cubana a principios de los años 60 del pasado Siglo.

 

No todas las contradicciones   y aun antagonismos han sido superados. No somos triunfalistas pero si tenemos convicción y derecho  revolucionario a la alegría, aunque no tengamos espacio ni tiempo para detenernos.

 

La sociedad  estadounidense –  la más reprimida y condicionada – puja por quitarse  la telaraña del sistema produciendo la elección de D. Trump, reacción que genera una  rebelión  social  en gestación  que sostiene al Presidente ante la alianza mundial dirigida por Wal Street que procura destituirlo. Trump lanza amenaza a  Venezuela   mientras se va consolidando el triunfo d el Gobierno sirio con apoyo político y militar de Rusia. Bien mirada, una condición mundial optima para avanzar, como Venezuela en la construcción de un nuevo Estado obrero.

 

El camino a la derrota de los Gobiernos de Temer y Macri están socialmente  empedrados. Regímenes, Presidentes tránsfugas,  que  queman naves tomando  empréstitos o votando legislación esclavista,  como en Brasil.  “Tecnologías de este siglo,  con   relaciones laborales del Siglo XIX”  como  califico Marcelo Abdala en nombre del PIT CNT  una propuesta similar a la de Temer  de la Cámara de Industria.

 

Los partidos tradicionales, la Cámaras empresariales, su aliado externo, el imperialismo, no cuentan con  perspectiva alguna de volver a la conducción del Gobierno nacional de Uruguay. Sin embargo, logran respirar no en base a sus fortalezas, sino al tiempo y tierra de nadie que crea el vacío de  conducción del Frente Amplio, agazapado detrás del Gobierno, esperando toda respuesta política  desde  Tabaré Vázquez, incluida la exigencia de muchos de que corte vínculos con el Mercosur, mientras se sientan a esperar, sin pronunciarse,  sobre el fondo de la situación en Venezuela.

 

Voceros del sistema denuncian que el Presidente se haya solo. Puede ser si lo miramos desde el Frente Amplio como conjunto. Sin embargo socialmente no es así. El Gobierno nacional se muestra con permanentes iniciativas, propuestas, realizaciones. Uruguay, no sin contradicciones, mantiene fuerte vinculo  con Venezuela y toma distancia política y programática de un Temer que mal huele ya.

 

En la campaña hacia las últimas elecciones nacionales en un acto en el Municipio de San Antonio, en Salto, Tabaré se pronuncio en forma crítica sobre el abanico salarial  nacional que admite desde privilegios insultantes hasta decretar pobreza y exclusión para una proporción importante de familias. Algo de esto  apareció  en el   Consejo de Ministros en Nuevo Berlín.

 

El Gobierno, el Presidente, se preocupa y ocupa de dar respuesta a la demanda social, a los compromisos asumidos. El Gobierno interviene, resuelve, con responsabilidad, y así lo evalúa la población. Es necesario dar un salto adelante en el nivel de ingresos de trabajador@s y jubilados avanzando hacia mínimos vitales, móviles.

 

Los esfuerzos del Estado, del Gobierno nacional, de las empresas públicas, la educación,  atención sanitaria,  otros servicios públicos, la utilización y aplicación social de nuevas tecnologías, la actualización y modernización del   país, necesitan un gran empujón  en ingresos de familias trabajadoras con necesidades básicas no satisfechas. El más grande igualador, el más grande avance hacia  la equidad, camino a  la superación de la desigualdad, es el ingreso salarial y/o jubilatorio. Reclamo fundamental del PIT CNT y ONAJPU.

 

Una política democrática e inclusiva que  incorpore  el elemento fundamental  procurado en las definiciones políticas y programáticas del Frente Amplio de redistribución de la riqueza nacional producida por  trabador@s, es el salario. Los ajustes por inflación,    incluso el aumento  salarial, debe ser considerado a partir  del salario vital mínimo, y  no sobre otra base, como la utilizada para fijar administrativamente el Salario Mínimo Nacional y las  jubilaciones mínimas.

 

Los Consejos de Salarios no admiten   avanzar hacia un progreso en equidad social cuando marginan  de hecho y derecho a cientos de miles de trabajador@s. Es aquí justamente donde pierde pie la  necesidad de reducir el abanico salarial. Los Consejos de Salarios estiran las diferencias de  ingreso entre trabajadores. Es necesario discutir que los sindicatos incorporen efectivamente a los tercerizados, que son decenas de miles también en el Estado. Esto es un tremendo déficit de la mayoría de las direcciones sindicales que tienden a llevar una política corporativa, y  no de clase.-

 

Efectos y consecuencias del proyecto de Temer y  de otra forma M. Macri,  en procura de retornar a formas variadas de trabajo semi esclavo en procura de concentrar plusvalía  en la competencia  exportadora del Brasil, impone discutir no solo la  denuncia  sino el avance hacia la reducción y distribución de  las horas de trabajo, programa que ya incorporo el PIT CNT. Resta colocarlo en el orden del día, elevando al mismo tiempo la política de  integración regional en perspectiva del relanzamiento de un Mercosur, Celac y Unasur que responda a las necesidades de los pueblos, no de las transnacionales imperialistas ni de las burguesías locales.